La ciprofloxacina, un antibiótico del grupo de las fluoroquinolonas, ha sido durante años uno de los tratamientos estrella para infecciones urinarias, gastrointestinales y respiratorias. Pero su eficacia está cayendo en picado.
¿La razón? El uso excesivo y, a veces, innecesario de este antibiótico ha provocado que muchas bacterias, como Escherichia coli o Klebsiella pneumoniae, desarrollen mecanismos de resistencia que lo vuelven ineficaz.
¿Cómo ocurre esto?
Las bacterias pueden alterar las proteínas que la ciprofloxacina necesita para actuar o expulsarla antes de que haga efecto. Algunas incluso comparten genes de resistencia a través de plásmidos.
Dato alarmante: En varios países europeos, más del 30% de las cepas de E. coli aisladas en infecciones urinarias ya son resistentes a la ciprofloxacina, según datos del ECDC.
¿Qué podemos hacer?
-
No usar ciprofloxacina sin indicación médica.
-
Evitar automedicarse “por si acaso”.
-
Fomentar el diagnóstico adecuado y el cultivo de muestras.
-
Apostar por la prevención: vacunas, higiene y educación sanitaria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario